A sangre fría, es inevitable leerla sin sentir inmediatamente la perfecta mezcla entre un impecable trabajo periodístico y la adaptación literaria que Truman Capote se encarga de hacer magistralmente. Toda esta historia empieza cuando Truman lee el New York Time cuando apenas había sucedido hace algunos días un crimen de gran dimensión. Es entonces cuando, acompañado por su amiga y compañera de trabajo Harper Lee, parte hacia ese pequeño pueblo a cubrir totalmente el hecho.
Se dice que la principal motivación de Truman no fue precisamente la historia de un crimen, sino las consecuencias que traía en un pueblo tan pequeño, como lo era Holcob (Kansas). El hilo conductor es este, pero empieza con la descripción minuciosa de cada uno de los integrantes de la familia Clutter, las víctimas. Según las fuentes a las que acudió Truman, la familia Clutter era agricultora, humilde, trabajadora, generosa y muy sanos, además de ser muy queridos por toda la región. En este punto logra crear un vínculo fuerte entre el lector y la historia, ya que recrea perfecta y minuciosamente cada uno de los escenarios, cada una de sus características, de sus cualidades, de sus miedos, de sus formas de ser en general.
El causante inicial de toda esta tragedia fue Floyd Wells, un antiguo trabajador de la familia Clutter que se encontraba convicto. Floyd miente acerca de la existencia de una caja fuerte en esta casa a uno de sus compañeros de prisión, Richard Eugene, más conocido como Dick, quien desde ese momento se obsesiona por ir a saquearla. Su plan era llevar consigo a Perry Edward Smith, ya que él sabía también acerca de sus planes y no quería tener un testigo que en un futuro lo declara.
En este momento la concepción que se tiene hasta ahí de los asesinos cambia, ya que Capotte se encarga de describirlos tan detalladamente y de justificar cada uno de sus movimientos, que se siente fraternidad por ellos. Es entonces cuando justificamos sus delitos con hechos de su infancia y crianza que no ayudaban mucho para un comportamiento ejemplar. Se llega a sentir lástima, tristeza y ganas de ayudarles.
Después de llegar a la casa, buscar por todos lados la dichosa caja fuerte, y no encontrar absolutamente nada, deciden acabar con la vida de los cuatro integrantes de la humilde familia; despues de esto huyen hacia México. Después de ser buscados y de ofrecer recompensas bastante jugosas por sus paraderos, son encontrados y condenados en 1960 a muerte, condena que se postergaría cinco años por supuestas inconsistencias en el proceso de juicio.
Desde el primer momento en que Capotte llega a esta pequeña población, hace todo un trabajo periodístico y junto a Harper Lee[1], entrevista a la mayor parte del pueblo, a los conocidos de la familia Clutter e incluso a la policía, aún antes de saber quiénes eran los responsables del asesinato. Tanto fue su contacto con el pueblo que logran ganarse la confianza de todos, aunque, según Capotte, fue bastante difícil por su condición homosexual y todos los prejuicios que había acerca del tema.
Inicialmente, al llegar al pueblo, Capotte pensaba escribir una obra acerca del pueblo y las consecuencias nefastas que traía este crimen, ya que se veía un ambiente ensombrecido por el miedo y la desconfianza que se sentía después de la tragedia; pero su concepción cambió al conocer todos y cada uno de los detalles del asesinato, entre ellos, entablar una relación de amistad bastante fuerte y leal con los asesinos.
La primera persona con la que Truman tuvo contacto al llegar a la ciudad fue Alvin Dewey, quien estaba encargado de supervisar la investigación del caso. Gracias a esta amistad y a su carácter fuerte, Truman y Harper gana popularidad y cariño por parte del pueblo, tanto así que eran casi funcionarios del gobierno.
El punto crucia, que marca y parte en dos la historia y el rumbo de la misma es la detención de los asesinos. Cuando Capotte logra entablar esa amistad tan profunda con los asesinos, se encarga de recrearla, de reconstruir su vida, su pasado y las consecuencias de todo esto. Se dice que la mayor influencia para que los asesinos y Truman entablaran tal amistad fue la similitud de sus infancias, en especial con Perry, ya que sus madres fueron alcohólicas, crecieron sin padre, fueron ridiculizados y casualmente eran de estatura baja. Fue tal la presión de ver a sus amigos en prisión y decide ir a Europa a terminar de escribir su libro y hacer su reportaría por vía telefónica.
El compromiso de Capotte por hacer que esta obra fuera literaria y periodística llegó a tal punto que, para justificar y entender la conducta delictiva de Dick y Perry, acudió a un psiquiatra; Truman dice que allí logró desentrañar la situación psicológica de los asesinos, tanto así que logra hacer situaciones literarias exactamente como habían ocurrido, sin estar presente en el momento.
La obra sale a la luz en 1966, ya que necesitaba saber el final de los asesinos, fuera el que fuera, quienes fueron ejecutados, como dije anteriormente, en 1965. Capotte tuvo una mezcla de sentimientos ya que estuvo hasta en las últimas conversaciones con los asesinos, asistió minutos antes de su ejecución, y no pudo contener las lágrimas. Después de la culminación del libro, la vida de Capotte se derrumba, cae en el alcoholismo y la drogadicción, lo que cobra su vida fatalmente en 1984.
Vital, llena de suspenso, con una energía sombría que evoca la tragedia; así es y según Truman, eso fue lo que quiso que fuera. La técnica que utilizo fue la que aprendió como guionista de cine, ya que se presentan escenas que logra dinamizar y recrear tan profundamente que el lector puede llegar a sentirse de cuerpo y alma en ese lugar. Existe una comparación sutil pero perfecta entre la luz y la sombra, entre lo bueno y lo malo.
En su época, los narradores no eran buenos reporteros y los reporteros no eran buenos narradores, pero A sangre fría logra el balance perfecto entre Narración y reportaría. Truman insistió en que este era un nuevo género literario: La Nonfiction Novel o Novela testimonio. Es narrada en tercera persona y, aunque no lleva notas de pie de página, remite a fuentes incuestionables en cada uno de los pensamientos expresados. El narrador es omnipresente, está en todas partes pero jamás se ve; aunque se estaba realmente en muchas. Para darle mucho más realismo a la obra se encuentran citas en las que cada personaje da su punto de vista y relata en primera persona momentos o acontecimientos.
Finalmente, esta realista y revolucionaria obra trae consigo una nueva corriente periodística y narrativa, la conjunción de las dos. Es bastante encantador tener la oportunidad de ver un hecho que realmente ocurre por medio de una creación literaria, que logra tenerte siempre alerta, siempre atento, siempre pendiente, siempre sintiendo cada una de las palabras, y aunque avanza rápidamente, es bastante descriptiva.
[1] Truman Capote hace el reconocimiento al trabajo de Harper Lee por medio de la dedicación que le hace a ella y a su novio en el libro.
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